El hallazgo genera interés más allá de Norteamérica, ya que esta especie de pez gato también habita en Chile. Se encuentra principalmente en cuerpos de agua de baja corriente entre la región Metropolitana y la región del Bío Bío. Se trata del primer cáncer transmisible identificado en una especie de agua dulce y apenas el cuarto documentado en el reino animal. Esto demuestra que las células cancerosas actúan como un parásito, pasando de un individuo a otro. Otra posibilidad es que las células cancerosas permanezcan en el sedimento del fondo, donde estos peces pasan gran parte de su vida.