La Unión Europea ha irrumpido con contundencia en la crisis abierta por la FIFA. «Cada federación debe entablar un diálogo real con las ligas, los clubes, los jugadores y los aficionados antes de tomar una postura», aseguró Micallef. Micallef ha resaltado que esta ambición de la FIFA ha abierto la puerta a una comercialización desenfrenada del fútbol, que se ha vuelto «corrosiva», y que la Copa del Mundo no es «béisbol». «El éxito comercial debería fortalecer el fútbol, no consumirlo», recalcó el comisario. Por su parte, en Europa la única federación que se ha manifestado por el momento ha sido la inglesa, que ha calificado la maniobra de alarmante y de desconocer la propuesta sobre la que esperan más detalles.