El presidente del Gobierno hilvanó un discurso de reivindicación, confrontando su modelo de gestión con el del PP, con un tono netamente triunfalista. Sánchez presentó su Gabinete como el «gobierno de la gente y para la gente» y fue glosando los hitos de la legislatura, mientras dibujaba a los populares como la representación de la política de recortes y el retroceso. «Hace tres años la ciudadanía decidió que España siguiera en la senda del progreso. «Ha sido examinado por activa, por pasiva y por perifrástica», zanjó, para trasladar su «absoluta tranquilidad» al respecto. El presidente no se movió de la «intención» de registrarlos y la «voluntad» de aprobarlos, consciente como es de la precariedad parlamentaria de la que adolece.