Hablan los 'encarcelados' por el fuego, los que tras una semana demasiado larga por fin han podido reencontrarse con los suyos. Y qué camino, resumen los afectados por una situación plagada de vaivenes, al son del fuego, del viento y del humo. «Hemos vivido con el miedo a que el fuego arrase el pueblo», explica Mónica, una de las farmacéuticas que atiende en el casco urbano. Tampoco han notado un repunte en la venta de mascarillas, pese a la calidad del aire en la zona. «El humo baja por la noche, pero por la mañana otra vez vuelve.