Si nos lo dicen hace una década nos hubiese parecido un insulto. Cómo hemos pasado de creer en el sistema a comprar el inmovilismo y la parálisis. Somos los crédulos y a la vez los incrédulos del pacto de Estado contra los incendios. Pero luego veo a los ganaderos luchar contra la naturaleza, contra la política, contra la muerte, para mantener con vida a sus animales. Porque igual no es el despacho sino el establo donde se practica el 'Sí se puede'.