La reclamación de la soberanía del Peñón queda difuminada y se pierde la gran ocasión que ofrecía el Brexit para acercarse a recuperarla. Sin entrar en el fondo del acuerdo entre Reino Unido y la UE, es relevante la opacidad con la que el Gobierno ha llevado a cabo las negociaciones que han desembocado en el texto suscrito. La oposición se ha quejado, y con razón, de que el Gobierno ha hurtado al Parlamento español pronunciarse sobre ese texto, que es indudable que afecta a los intereses españoles. Los cambios de rumbo pueden estar justificados, pero una sociedad democrática exige que se conozcan los motivos por los que se adoptan y que se intente alcanzar el mayor consenso posible. Solo si no se consigue, el Gobierno queda libre de emprender el cambio que considere oportuno, asumiendo, lógicamente, el riesgo que supone, para su credibilidad e incluso para la del país.