Habló Sánchez en la Moncloa para hacer balance del año antes de irse cinco semanas de vacaciones. Desde luego nuestra responsabilidad es impedir que las derechas utilicen las elecciones para asaltar el poder legítimo de la mayoría progresista. El negacionismo es el peor de los combustibles, y nuestra obligación moral y democrática es impedirlo. Durante tres años hemos logrado que los enemigos del sistema no tumben los Presupuestos, y lo hemos hecho valientemente, no presentándolos. Yo levanté un muro contra la derecha extrema y la extrema derecha, pero toca ir más allá, porque hay un golpismo institucionalizado.