El camino a Navas del Rey huele a quemado y el campo se torna negro por momentos. En el polígono de Chapinería, Rita limpia los estragos que han causado las llamas. Por fortuna, para ella y su hijo, han sido pocos los daños sufridos en la nave que comparte con su hijo, David. », sentencia ella, tras liberarse de la escoba y el recogedor que durante horas la han acompañado. El aire en los pueblos a los que vuelven todavía desprende un aroma que no permite olvidar.