Casi todo lo que tengo que decir del filme es positivo. Sin embargo, hay un detalle que me ha fastidiado un poco la experiencia, sobre todo en el tramo final. La puesta en escena es una absoluta locura, y lo hace sin depender apenas de efectos digitales. Todo se ve realmente creíble, que sumado al excelente trabajo del reparto, consigue que la historia cobre vida y que el espectador de sumerja por completo en la trama. Simplemente no comprendo por qué Christopher Nolan pensó antes en este formato que en los cines convencionales, que es donde lo íbamos a ver la gran mayoría.