Llevábamos tiempo advirtiendo del advenimiento de este nuevo régimen de incendios, pero en agosto se desarrolló el que probablemente haya sido el primer complejo de incendios de estas nuevas características en el noroeste peninsular en varias décadas o centurias. Autoprotección de los núcleos habitadosLa seguridad de las personas y la protección de los pueblos son prioridades absolutas. Necesitamos franjas perimetrales alrededor de estos núcleos con estructuras de vegetación favorables, para lo que se deben implementar medidas de autoprotección ambiciosas. La preparación para el bombero forestal debe combinar el trabajo selvícola con una formación más específica en lucha contra el fuego: resulta clave saber moverse en el monte manejando las herramientas que luego se han de usar en la extinción. También porque se trata de un problema territorial que requiere de una financiación basada en el territorio que escapa al modelo imperante de financiación basado en la población.