Seguir este blogLa educación no es preparación para la vida; la educación es la vida misma”. En esas proposiciones subyace una percepción de todo lo que el ser humano, en el tránsito de su vivir y existir, debería propugnar por alcanzar. No ha habido debate ni propuesta desde la academia para contrarrestar el estrés y la ansiedad entre discentes y docentes. Porque formar personas que sepan ser, convivir y actuar con propósito es, en el fondo, sembrar las bases de un desarrollo humano sostenible… y de una paz que nazca desde adentro. Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas.