Tras anunciar su retiro en 2024, muchos pensaron que había llegado el final de su historia deportiva. Tan fuerte es su vínculo con el deporte del tablero que admite que perder una partida le afecta más que perder en la pista: “Perder en ajedrez es mucho más duro que perder en baloncesto. Suena raro decirlo, pero el ajedrez es más íntimo. Cuando caigo rápido en una partida, me queda dando vueltas por horas”. “Creo de verdad que Chesstival es uno de los grandes cambios de paradigma en la historia del ajedrez.