Marina no imaginó que en dos décadas, el centro histórico no solamente no mejoró, sino que empeoró hasta el límite. La ausencia de turistas le parecía a Marina aún más llamativa en el Hotel Nacional, donde pernoctaron, al igual que la primera vez que visitó Cuba, en un tiempo en que los naturales de la Isla tenían vetados estos establecimientos. La noche que debieron pasar en Ensenachos según el paquete contratado la pagaron de su bolsillo en el Nacional, de vuelta en La Habana. “Y también les hemos dicho que lo que nos ha pasado, lo que están haciendo con los turistas, es estafar”. La mujer confiesa que había leído en la prensa que las cosas en Cuba estaban mal, “pero no tan, tan mal”.