Hoy, su historia no es solo la de una víctima, sino la de una mujer que eligió no vivir con odio. Muchas personas me preguntan cómo he sobrevivido, cómo he seguido adelante, y la verdad es que no sé cuál es la respuesta con certeza. Mi mensaje tiene que ver con lo horrible y lo desgarradora que es la guerra, pero tengo mucho más que decir. Al despedirnos, queda claro que Kim Phuc no es una víctima congelada en una fotografía, sino una mujer que eligió escribir su propia historia más allá del dolor. Que es una superviviente que promueve la paz en todo el mundo».