Los resultados de su análisis revelan un hallazgo clave: la cara oculta es más fría que la que siempre mira hacia la Tierra. Sus hemisferios muestran diferencias profundas tanto en la superficie como en el interior. Otras teorías sugieren que el satélite pudo formarse tras la fusión con una segunda luna más pequeña o que la atracción gravitatoria de la Tierra contribuye a mantener más caliente la cara que siempre observamos desde nuestro planeta. La NASA prevé lanzar la misión Artemisa II en febrero de 2026, en la que cuatro astronautas orbitarán la Luna, antes de enviar una misión tripulada al polo sur no antes de 2027. China, por su parte, avanza en su programa de exploración lunar y consolida su liderazgo en el conocimiento científico del satélite.