Israel ha cerrado un capítulo más en la larga historia de interceptaciones a flotillas con destino a Gaza. Esa contradicción, sostenida por la inacción de la comunidad internacional, perpetúa un estado de excepción que normaliza lo inaceptable. pic.twitter.com/GEPMQJQz00 — Global Sumud Flotilla Commentary (@GlobalSumudF) October 2, 2025Europa, por su parte, se mueve entre la incomodidad diplomática y la tibieza política. ¿De qué sirve proteger a los activistas si no se protege la causa que los llevó allí: la dignidad de Gaza? Convertir la ayuda en delito es una manera de domesticar la solidaridad y de recordar al mundo que el poder no se comparte, ni siquiera cuando lo que está en juego es la vida de un pueblo cercado.