Por InfobaeLa irrupción de la tecnología en la fabricación de los balones marcó un antes y un después en la historia de los mundiales. Para resolver la controversia, el árbitro belga John Langenus optó por un sorteo: el primer tiempo se jugó con la pelota albiceleste y el segundo con la oriental. La continuidad de este diseño se mantuvo en Alemania 1974 con la Telstar Durlast, consolidando una nueva era en la historia del deporte. Otros modelos destacados de este período fueron la Etrusco de Italia 90 y la Tricolore de Francia 98. La tercera etapa se inauguró en Corea-Japón 2002 con la llegada de la Fevernova, que introdujo un cambio de paradigma tanto en la construcción como en el diseño.