¿Sigue esa influencia presente en la adolescencia, cuando a veces parece que los hijos llevan la contraria en todo? La adolescencia es la etapa de la autonomía y la confrontación con el mundo y con la propia familia. Es un momento donde debemos tener muy presente la firmeza, la calma y la negociación. La neurociencia demuestra que la atención y la memoria del cerebro infantil y adolescente funcionan mejor con mensajes breves, claros y emocionalmente relevantes. La consciencia permite educar con propósito: transmitir valores, acompañar en la gestión emocional, enseñar a vivir en un mundo complejo.