Pintxos repletos de creatividad, vinos de Rioja Alavesa y postres emblemáticos como el goxua convierten el paseo por el alma de la capital vasca en una experiencia a la vez cultural y culinaria. En Vitoria la historia se saborea a cada bocado, pues, no en vano, el casco histórico es, literalmente, la mesa más antigua –y más viva– de la ciudad. Y es que el casco histórico no es un decorado anclado en el pasado, sino un escenario vivo donde tradición y vanguardia se sientan a la misma mesa. Entre puestos de pescados y carnes, quesos y embutidos, la zona de gastrobares permite degustar raciones y pintxos de autor. Experiencias más allá del casco históricoSi la el casco medieval es el alma de Vitoria, las plazas de España y de la Virgen Blanca –justo en el límite del casco histórico– son su gran sala de estar.