En una escapada de fin de semana cerca de Madrid podrás descubrir el que era su lugar de recreo favorito de la monarquía. © iStock LOS JARDINES Una vez en el exterior, toca recorrer esos espacios en los que Felipe II, gran amante de la naturaleza, puso especial empeño: los jardines. Lo mejor será comenzar por los más cercanos, el del Parterre y el de la Isla. El rincón más bonito –y romántico– está en el estanque de los Chinescos, con su pequeño templo neogriego y el pabellón chinesco reflejados en sus aguas. En el embarcadero situado justo frente al jardín del Príncipe está el Curiosity, el barco que ofrece paseos turísticos por el entorno del palacio.