Ejecutivos de la energía solar «advierten que el ataque de Trump contra las renovables llevará a una crisis energética que elevará los precios de la electricidad» [3]. Dígase lo que se diga, los hidrocarburos han regresado con fuerza con los petroleros Trump y Putin, quienes operan en consecuencia desde su telúrico encuentro en Anchorage, bajo el “espíritu de Alaska”, Estado eminentemente petrolero en el Ártico [6]. Ya había abordado la sinergia petrolera entre las empresas ExxonMobil de Estados Unidos y la estatal rusa Rosneft [7]. Aunque las protestas de la generación Z parecen espontáneas, se producen en medio del tira y afloja entre China y Estados Unidos y pueden ser secuestradas» [11]. Rusia y China estrechan lazos.