El Gobierno federal de Estados Unidos entró en un cierre parcial tras la medianoche del 30 de septiembre, cuando el Congreso no logró aprobar un paquete de financiamiento que mantuviera operativas las agencias federales. La falta de acuerdo refleja un profundo estancamiento político que enfrenta a republicanos y demócratas en el Capitolio. En aquel entonces, el cierre se extendió durante un mes, generando impacto en servicios como los aeropuertos y retrasos en la atención de diversos trámites públicos. El líder republicano del Senado sostuvo que su bancada seguirá presentando el mismo plan “día tras día hasta que los demócratas cedan”. En 2019, el cierre más largo de la historia, la presión de los trabajadores afectados y el caos en aeropuertos llevó a que finalmente se lograra un acuerdo.