Los gusanos inmaduros entran en el cuerpo y entonces se transforman en larvas y se instalan bajo la piel. Estas microfilarias pueden migrar a los ojos, en los que causan un picor intenso, dermatitis y, en los casos graves, ceguera irreversible. En las dos últimas décadas, la administración masiva de medicamentos con ivermectina ha reducido drásticamente la transmisión en todo el mundo. En África, en 2025, Níger ha sido el primer país en el que la OMS ha certificado la desaparición de la enfermedad. Las moscas que se posan en la trampa quedan atrapadas en una superficie recubierta de pegamento y así es posible recolectarlas de forma segura.