Que la radicalidad ideológica pudo más que la compasión por ese montón insostenible de víctimas en Gaza. Una afirmación que no se apoya nunca en documentación alguna, y que se permite enmendar la plana a la Organización de las Naciones Unidas. Orriols considera que todo ese espacio político que defiende que lo que ocurre en Gaza es un genocidio es “islamoizquierdista”; ahí está, por ejemplo, Moreno Bonilla. Cada vez es más complicada la posición de aquellos que justifican eso que llaman “el derecho de Israel a defenderse”, porque está muy claro qué entiende el Gobierno de Netanyahu por legítima defensa. El president prefirió responder buscando puntos en común con la diputada: “tiene razón en que vamos hacia un mundo en el que la fuerza parece que sea el vector para dirimir diferencias: no es el mundo que queremos.”