Tomamos mate, comimos algo rico y nos reímos un poco mientras desahogaban su pena y rabia. Esa y otras experiencias allí marcaron mi memoria y sensibilidad para siempre. "El gemido de los descartables y el gemido de la tierra, parafraseando a Francisco en Laudato Si', nos interpelan, nos convocan y reclaman que nos involucremos, desde el Evangelio, en la construcción urgente de otro sistema": Hna. Están construidas para descartar a los 'molestos' y ofrecer condiciones de vida indignas y torturantes, aunque el derecho ordene ayudarlos a recuperarse. Es una cárcel a cielo abierto, con el mar y la tierra prohibidos, sin acceso a comida, agua ni nada; solo escombros y pérdidas en los cuerpos y almas agonizantes.