Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa’. El que es de fiar en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. No hay que justificar la vivencia de un Evangelio mediocre que, en lugar de ayudar, confunde. De esa manera se preparan las moradas eternas, porque de lo que vivamos aquí dependerá lo que seremos en la vida definitiva con Dios. Además, la fidelidad se juega en lo poco y en lo mucho, tal como lo dice Jesús a sus discípulos: el que es fiel en lo poco, lo será en lo mucho.