Tenía 46 años, dos hijos pequeños, y una convicción que lo llevó a caminar durante horas por los páramos del norte de Cotacachi. Luego bajaron otros, empuñando los fusiles, y con la culata golpearon una y otra vez hasta que los cuerpos quedaron inmóviles sobre el asfalto. Más tarde, Efraín murió en el hospital de Cotacachi y el hombre de abrigo azul que se quedó a socorrerlo está gravemente herido. Un día antes, la relatora especial de la ONU para la Libertad de Asociación y Asamblea, Gina Romero, alertaba sobre las medidas represivas del Ejecutivo. Carolina Mella / Lea mas en El País