Barómetro del IDAE y el CIS sobre la ‘transición energética‘, estamos ante un auténtico cambio de paradigma. Por el otro, el desarrollo de nuevas tecnologías como el almacenamiento y el hidrógeno, la electrificación de algunos sectores y la digitalización. El desarrollo de energías renovables representa el corazón de la ‘transición energética’. En los últimos años la energía fotovoltaica y la eólica se han sumado a otras tecnologías ya maduras, como la hidroeléctrica y la geotérmica, y hoy son las grandes protagonistas de la transición en curso. El proceso de electrificación de los consumos y de algunos sectores y la digitalización de los procesos industriales y de las redes, también contribuyen a mejorar la eficiencia energética y a completar el proceso de ‘transición energética‘.