El portero ilicitano firmó una actuación sobresaliente con nueve intervenciones frente al Eibar, deteniendo el 90% de los disparos a puerta. Solo un balón desviado tras una carambola impidió que cerrara el partido con un pleno de paradas. Más allá de los números de goles recibidos, lo que coloca a Parreño en la cima es su porcentaje de eficacia. Desde los tiempos de Seedorf, el conjunto blanquiazul no recibía tantos remates en contra, y sin embargo encontró en su portero una garantía de resistencia. Su figura crece partido a partido, como el guardián que sostiene los sueños del deportivismo.