Según la justicia iraní, el ahorcado, director de una empresa tecnológica, disponía de un elevado acceso a bancos de datos «gubernamentales vitales», por lo que el Mossad buscó su colaboración. Las ejecuciones en Irán de condenados por espiar para Israel han aumentado significativamente desde la guerra de 12 días entre la República Islámica y el Estado judío en junio. También se han incrementado las condenas por colaboración con el Mossad. En el último caso, dos personas fueron condenadas el sábado a muerte por trabajar para los servicios de inteligencia de Israel. Irán respondió con el lanzamiento diario de misiles y drones contra territorio israelí, lo que provocó 30 muertos.