Es un hecho que la inmensa mayoría de la población mundial exige poner fin al genocidio. Su resistencia no es la de un “Eje”; es la de la irreductibilidad de la vida y del comunismo, cósmico y terreno, de los pueblos. En efecto, los pueblos sólo advienen en la medida que los cuerpos se encuentran, de golpe, en las calles: los pueblos irrumpen. La palestinización de los pueblos corresponde a la misma popularización de los pueblos: a la revelación de la potencia esencial que albergan los pueblos. Es decir, habitando las formas-de-vida liberadas de los designios del capital y del sistema de captura colonial sionista.