Las patas son cortas y potentes, con cinco dedos en las delanteras y cuatro en las traseras, equipadas con garras curvas y retráctiles. Su pelaje es corto, denso y suave en la cabeza, el dorso y las patas, pero más largo en la garganta, la parte inferior del cuello, el pecho y el vientre. El Proyecto Yaguareté se inició en el país en 2002, en la provincia de Misiones, como una iniciativa interinstitucional para coordinar esfuerzos de conservación a través de la investigación y la educación. Esto no solo tiene un impacto muy grande en la biodiversidad sino también en las poblaciones locales. La relación entre el yaguareté y los humanos ha sido conflictiva y, en su mayoría, perjudicial para el felino.