La sorpresa invadió el salón de un hotel en Reforma, Ciudad de México, cuando la imagen de Nicolás Maduro apareció en las pantallas gigantes. En un discurso de 23 minutos, Maduro advirtió que “los que prometieron acabar con todas las guerras del mundo están abonando el camino para un conflicto en Sudamérica y el Caribe”, señalando a las potencias extranjeras como responsables de las tensiones regionales. Recordó que “por el mar llegó el colonialismo”, aludiendo a la conquista española y al saqueo de recursos que marcó la historia de América. Una advertencia continentalEl líder venezolano insistió en que las agresiones verbales y diplomáticas contra su gobierno son parte de una narrativa que busca justificar una intervención militar en Sudamérica. El mensaje de Maduro no solo fue un llamado a la unidad regional, sino también una advertencia sobre cómo los conflictos globales pueden impactar directamente en la estabilidad del Caribe y Sudamérica.