El hallazgo principal: los gamers no presentan desventajas psicológicas significativas frente a los no gamers, y en ciertos casos, muestran estrategias de afrontamiento más maduras y efectivas. Los investigadores señalaron que estas variaciones no constituyen perfiles patológicos y que la edad influye en rasgos como impulsividad y sensibilidad en las relaciones. Relaciones interpersonales y socializaciónContrario a la creencia de que los videojuegos aíslan, el análisis reveló que gamers y no gamers tienen habilidades similares para vincularse, experimentar seguridad afectiva y mantener relaciones saludables. Esto confirma que la interacción con videojuegos no necesariamente perjudica la socialización, sino que puede coexistir con una vida social plena y satisfactoria. Entre las limitaciones del estudio: predominio masculino entre gamers y la dependencia del auto-reporte.