El murciano apuntó a posibles causas como la deshidratación, la falta de sales o los nervios acumulados durante el encuentro. El español explicó que los calambres fueron aumentando con el paso de los juegos. En cuanto a su estado físico de cara a la final, admitió que el cuerpo está fatigado tras el esfuerzo prolongado. Obviamente después de cinco horas y media los músculos están tocados», indicó, aunque confió en el tratamiento y la recuperación. «Sinceramente no me he visto muerto en ningún momento, siempre confiaba en que iba a volver», explicó tras reconocer que en el quinto set dejó escapar varias oportunidades.