La altura de las montañas proporciona impresionantes descensos para los esquiadores más avanzados, pero en todas las estaciones hay espacios dedicados especialmente para los que buscan el primer contacto con la nieve. Parada en la capitalDe camino a los Pirineos, se encuentra la capital de la provincia, una ciudad pequeña y desconocida con algunos tesoros monumentales y gastronómicos que merecen una visita. Entre los primeros, la iglesia románica de San Pedro el Viejo, y su joya, el claustro, y la Catedral, con retablo renacentista de Damián Forment. Varios rincones de la ciudad: el claustro románico de la iglesia San Pedro el Viejo, las Pajaritas de Ramón Acín, en el parque Miguel Servet, y la tienda de ultramarinos más antigua de España, La Confianza. Balneario de Panticosa Panticosa ActivaPero la montaña aragonesa ofrece infinitas posibilidades para disfrutar de la nieve, por ejemplo, las raquetas, con la que se puede caminar por senderos nevados con total seguridad.