Son mujeres que demuestran que para cocinar al fuego hace falta oficio, pero también sensibilidad. Por la cocina, pero, sobre todo, por la cocina al fuego, a la que se acercó por primera vez precisamente en Piantao. El Alfoz de Burgos es uno de esos restaurantes que son apuesta segura si lo que se quiere es comer bien. La chef ha conseguido, gracias al premio, que la chuleta compita en popularidad con las chuletillas de cordero y el lechazo al horno. Aprendió del dueño, autodidacta, y se enganchó: «Se me metió el fuego en las venas y acabé devorando vídeos para saber más y más», dice.