Estados Unidos ha dado este jueves un paso decisivo para reabrir, de forma parcial y vigilada, el mercado del petróleo venezolano. La medida llega menos de un mes después de la captura de Nicolás Maduro en la operación estadounidense del 3 de enero y encaja en la estrategia de Donald Trump para convertir el petróleo en herramienta de estabilización y presión. Trump busca que el crudo vuelva a circular, pero bajo jurisdicción norteamericana, como si el petróleo venezolano fuese ya una extensión del tablero estratégico de Washington. Es, en la práctica, una reapertura sin confianza, pues se permite el comercio, pero se bloquea el acceso libre a los ingresos. El consejero delegado de ExxonMobil llegó a decir que Venezuela sigue siendo hoy «ininvertible», por la ausencia de seguridad jurídica y el historial de expropiaciones.