Odiseo (Ulises) y Jasón emprenden sendos viajes que persiguen nobles causas, que en el fondo no son más que excusas para que el vate reflexione y aleccione sobre las contradicciones de la naturaleza humana. Odiseo es uno de los principales protagonistas de la Ilíada. Pero no hace falta doblegar ciudades, ni enfrentarse a las harpías, ni matar dragones para que la travesía tenga éxito. Jasón sí, refugiándose en la sombra de lo que fue. Y es que puede que este sea el único mástil al que amarrarnos cuando ya estamos de vuelta de todo, la proa privilegiada desde la que observar el mundo sin necesidad de rapsodas que nos adulen una vez que hemos tocado tierra.