Estos cánceres suelen ser más agresivos o avanzados que los detectados durante los cribados rutinarios, lo que dificulta su tratamiento eficaz. La doble lectura, en la que dos radiólogos leen cada mamografía, es una práctica habitual en los programas de cribado europeos. La IA también se utilizó como apoyo a la detección por parte de los radiólogos, en la que se resaltaban los hallazgos sospechosos en la imagen. En el grupo de mamografías asistidas, se detectó el 81 % de los casos de cáncer en el cribado, frente al 74 % de los casos en el grupo de control. La tasa de falsos positivos fue similar en ambos grupos, con un 1,5 % en el grupo de intervención y un 1,4 % en el grupo de control.