Sin embargo, desde mi experiencia en el sector financiero, he llegado a una conclusión clara: el verdadero problema no es pagar impuestos, sino no entenderlos. El problema aparece cuando la complejidad sustituye a la claridad y el miedo reemplaza al conocimiento. En 2026, con ajustes económicos, revisión de esquemas y mayor escrutinio, entender los impuestos se vuelve una ventaja competitiva. Entender los impuestos no elimina la obligación de pagarlos, pero sí transforma la manera en que se enfrentan. Y en economía, la diferencia entre reaccionar y planear suele marcar la frontera entre el estancamiento y el crecimiento.