Un día entras a tu app bancaria para pagar la renta o comprar un café y te encuentras con una sorpresa nada agradable: tu tarjeta y tu cuenta están congeladas. Durante ese periodo, el dinero no puede retirarse, transferirse ni utilizarse, hasta que el caso se aclare. Depósitos grandes de dinero, retiros elevados, compras en el extranjero o movimientos en ubicaciones poco comunes pueden activar alertas internas. Estos congelamientos suelen ser temporales, pero requieren que el cliente confirme su identidad, valide transacciones recientes o entregue documentación adicional. Aunque resulte incómodo, este tipo de medidas buscan evitar pérdidas mayores tanto para el cliente como para la institución.