El East River también se congeló, permitiendo la formación de puentes de hielo improvisados entre Brooklyn y el Bajo Manhattan. Los expertos señalan que el aumento sostenido de las temperaturas invernales es uno de los principales factores que impiden que el bajo Hudson vuelva a congelarse por completo. Por esta razón, la mayor parte del hielo que hoy se observa en el Hudson no se forma localmente en la zona metropolitana. El Hudson, que alguna vez fue una superficie sólida capaz de unir comunidades durante el invierno, hoy refleja un clima más cálido y un ecosistema transformado por la urbanización y la actividad industrial. Así, cada bloque de hielo que desciende por el río funciona como un recordatorio visual de un pasado climático extremo que difícilmente se repita.