Es fundamental que cada habitante de esta metrópoli comprenda que la preparación previa puede marcar la diferencia en la protección de la integridad física. La prevención es una tarea diaria que involucra la revisión de estructuras y la organización familiar ante cualquier posible siniestro. Durante los simulacros, verifica que todos los elementos estén vigentes y que las pilas no se hayan sulfatado con el tiempo. Es la oportunidad ideal para corregir fallas en la comunicación o demoras en la salida de los edificios. Finalmente, los simulacros en la capital son el recordatorio constante de que vivimos en una zona sísmica.