En muy poco tiempo, se ha colado en las rutinas de skincare de muchas mujeres, y se basa en la terapia de luz que desde hace años se utiliza en las clínicas estéticas. La roja ayuda a rejuvenecer y estimular la producción de colágeno y elastina, mientras que la verde unifica el tono. Combina luz roja e infrarroja para penetrar en las capas más profundas de la piel. Incluye cuatro modos de luz que se centran en mejorar las imperfecciones, aportar luminosidad a la piel o estimular la producción de colágeno. La uso sobre todo con la luz roja y azul, y he notado la piel más luminosa y calmada".