Lo primero, sin duda, es el dolor social y el duelo de los afectados. Porque es sabido y patente el esfuerzo inversor durante décadas en AVE, lo que condenó al ferrocarril convencional a la indigencia y desinversión. Pero claro, esa conectividad NO ESTÁ programada, ni estará a corto plazo agravada por las diferencias de ejes de las vías. • Hay que bajarse de las alturas y atender con los recursos adecuados a las relaciones y rutas convencionales existentes, tan demandadas como posibles. Esa política de todo AVE no es la que necesitaba nuestra sociedad”, afirma el portavoz de la Coordinadora Estatal Por un Tren que Vertebre el Territorio y Enfríe el Planeta, J.L.