A todo ello aplauden los elegidos a dedo por el líder –ya fuere que lo es, seguro, el menos idóneo para el puesto- en nombre de la democracia –un hombre/mujer un voto; el ‘gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo ¡ja!-. Al hilo de lo expuesto y con la única finalidad de que los del pensamiento único entiendan de la cuestión propuesta, la ‘lucha’ que Antonio Machado refiere entre el corazón y la razón:Dice la razón: Busquemosla verdad. Y el corazón: Vanidad. La idea socráticaPermítanme ¿Qué causa, motivo y razón llevó a Sócrates a no albergar ninguna esperanza en la democracia? Puede que llegara a esa conclusión cuando observó que en la democracia ateniense, en la que muchos de los cargos eran elegidos por sorteo, accedían a ellos, por ser mayoría, los más incompetentes.