Después de días de presión y esfuerzos, la Chik-Flada logró la foto que tanto anhelaba, tras una espera casi infantil. Asimismo, intentó presionar a Rubio para que transmitiera a la Casa Blanca su preocupación por el supuesto daño que, según ella, causa Trump cada vez que reafirma su confianza en el liderazgo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Machado se atrevió a reclamarle a Rubio “rosando el ruego que moderara directamente cambiar el discurso”. Otro detalle revelador del encuentro fue la evidente desesperación de Machado, quien “no sabe qué hacer en Washington D. C. pese a repetir como mantra que pronto volverá a Venezuela”. El mensaje que recibió fue breve, seco y lapidario, resumido en tres palabras que pesaron más que cualquier discurso grandilocuente, más que cualquier relato épico prefabricado: ¡Usted no va!