Según organizaciones de derechos humanos, al menos 6.373 personas han muerto durante la represión de las protestas, que comenzaron por la crisis económica y luego se transformaron en un desafío abierto al régimen islámico. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, afirmó que es “probable” que se avance con las sanciones y sostuvo que la Guardia Revolucionaria debería ser tratada como una organización terrorista. La medida requiere unanimidad entre los 27 países del bloque, un requisito que en el pasado ha dificultado la adopción de sanciones contundentes. En el caso iraní, Francia había expresado reparos por el riesgo que la designación podría implicar para ciudadanos franceses detenidos en Irán y para las misiones diplomáticas. Su fuerza auxiliar, la milicia Basij, habría sido clave en el aplastamiento de las protestas, especialmente tras el corte casi total de internet impuesto por las autoridades.