La sospecha de que el trumpismo supone una siniestra regresión histórica empieza a confirmarse casi a diario. Otros se acuerdan del imperialismo armado del siglo XIX y su diplomacia de las cañoneras. Un tiempo de coacción en el que las grandes potencias promovían sus intereses a través de intimidar a naciones más débiles. En esta carrera histórica para explicar lo que tanto cuesta creer, no faltan quienes incluso rebuscan a principios del siglo XVI. En su opinión, el líder más poderoso de Occidente tiene mucho más de capo de la mafia que de Luis XIV, por mucho que Trump piense que «L'État, c'est moi».